El juez ciego

El juez ciego

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Inglaterra, 1765. Al morir su padre, el joven Jeremy Proctor viaja a Londres con el propósito de perfeccionarse en el oficio paterno, la impresión de libros. Sin embargo, no tarda en caer en la trampa de unos hampones bien conocidos por la justicia y debe comparecer ante el juez Fielding. Para evitar que caiga en las garras de la delincuencia, el juez lo toma a su servicio y se convierte así en su asesor en la investigación de un enigmático asesinato: la víctima apareció muerta en una estancia cerrada a cal y canto y se le encontró con un arma en la mano. Y se trata nada menos que de Lord Richard Goodhope, mujeriego, jugador y antiguo amigo de su majestad el rey Jorge III, un hombre con muchos enemigos.

A través de las pesquisas de esta singular pareja Bruce Alexander ofrece un vívido retrato del Londres de la época, de las oscuras tascas a las luces del teatro y de los callejones más peligrosos a las lujosas oficinas de la Lloyd’s.

Lo más atrayente de la serie quizás sea el componente policíaco a lo Conan Doyle. El protagonismo concedido a John Fielding, ciego pero heredero de la biblioteca particular de Henry Fielding, (personajes reales,magistrados y reformadores del sistema judicial y policial inglés del siglo XVIII), es un auténtico hallazgo, y el modo en que se recrea la investigación a partir de los olores, las texturas, el tono de las voces, etcétera es un recurso absolutamente original, muy atractivo y de gran efectividad. Una serie que no se puede perder ningún amante del misterio o el crimen.

Reseña

Está bien. La trama es buena, pero no demasiado original; es más, mientras lo leía, me acordaba continuamente de “El misterio de Layton Court”, que leí no hace mucho, pues las circunstancias en que se producen los crímenes en ambas son tremendamente parecidas y las investigaciones también tiene puntos en común. Son los clásicos crímenes de habitación cerrada.

Me ha gustado más ésta. Es menos ligera, menos superficial. Los personajes, tanto el juez Fielding como su joven ayudante, Proctor, quedan bien definidos desde el principio. El argumento está bien desarrollado y la ceguera del juez aporta originalidad y mérito a la historia. El papel de Proctor, que suple a los ojos del juez, recuerda un poco al Archie Goodwin de Nero Wolfe, que, aunque no es ciego, como no sale nunca de casa para trabajar necesita de alguien que le haga de ojos, oídos y lo que haga falta.

Recomendable.

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Serie: Sir John Fielding; 1

Año: 1998
ISBN 8401471516
Título original: Blind Justice

Idioma: Castellano
Formato: eBook

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